GYÖRGY KURTÁG: 100 AÑOS DEL NACIMIENTO DE UNA VOZ ESENCIAL DE LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA

Hoy recordamos a György Kurtág, uno de los compositores más singulares e influyentes de la música contemporánea europea. Nacido en 1926 en Lugoj, en la actual Rumanía, Kurtág ha construido una obra profundamente personal, marcada por la intensidad expresiva, el silencio y la concentración extrema del material musical.
Su formación se desarrolló en la Academia de Música de Budapest, donde estudió piano, composición y música de cámara. Allí conoció a la pianista Márta Kinsker, su compañera artística y vital durante décadas. Tras un periodo de crisis creativa, su estancia en París a finales de los años cincuenta fue decisiva: el contacto con figuras como Messiaen y Milhaud, junto con nuevas experiencias estéticas y personales, transformó radicalmente su lenguaje. A su regreso, Kurtág marcó este renacimiento creativo otorgando el Opus 1 a su primer cuarteto de cuerdas.
La música de Kurtág se caracteriza por su economía de medios y su enorme densidad emocional. Muchas de sus obras son breves, casi fragmentarias, pero cada gesto sonoro está cargado de significado. Influido por Bach, Bartók, Beethoven, Berg y Messiaen, su universo musical también dialoga con la literatura, la filosofía y las artes visuales. Textos de Kafka, Beckett, Hölderlin o Safo han encontrado en su música un espacio de resonancia íntima y profunda.

Aunque gran parte de su catálogo está dedicado a la música de cámara, Kurtág también ha dejado obras orquestales de gran fuerza poética, como Stele o Grabstein für Stephan. Su ciclo Játékok (“Juegos”) para piano es una de sus creaciones más emblemáticas: una exploración libre, pedagógica y poética del instrumento, donde lo lúdico convive con la reflexión más profunda.
En este aniversario, celebramos a György Kurtág como un creador esencial, cuya obra demuestra que, a veces, un solo sonido puede decir más que un discurso entero.
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